Los criterios diagnósticos más utilizados en la actualidad son los propuestos por el Instituto Nacional de Enfermedades Neurológicas y Trastornos de la Comunicación e Ictus (NINCDS), la Asociación de Enfermedad de Alzheimer y trastornos Afines (ADRA) y los de la Asociación Americana de Psiquiatría (DMS-IV).
En cualquier caso, este proceso diagnóstico es un camino largo y duro que, a menudo, se convierte en fuente de ansiedad e inseguridad para enfermos y familiares. Es importante tratar de informarse lo necesario y contar con apoyo durante el proceso.