¿Qué es Alzheimer?

En noviembre de 1906 Alois Alzheimer, en una reunión de psiquiatría, presentó el primer caso de esta enfermedad que lleva su nombre en una mujer de 51 años que había desarrollado, en poco tiempo y de forma progresiva, pérdida de memoria, desorientación, afasia, apraxia, agnosia y muerte. Por primera vez, al hacerle la autopsia, encontraron en su cerebro las alteraciones neuropatológicas características de esta enfermedad y, cuatro años más tarde, se calificó a ésta de demencia presenil.

La ENFERMEDAD DE ALZHEIMER es una demencia degenerativa primaria compuesta por el síndrome afaso-apracto-agnósico, pérdida de memoria, trastornos del comportamiento y deterioro de la capacidad de juicio o de pensamiento abstracto.

Con el tiempo, se ha comprobado que es una enfermedad edad-dependiente; de ahí que, con el aumento de la esperanza de vida, la incidencia de esta patología se incremente. No obstante, existen casos de alzheimer pre-senil, es decir, personas más jóvenes que presentan los síntomas de esta enfermedad. Afortunadamente, estos casos son menos numerosos, pero su evolución suele ser más rápida y sus síntomas más abruptos.

El paciente o los familiares suelen acudir al médico, en principio, por alteraciones de la memoria o síntomas depresivos. Es muy difícil reconocer el inicio de la enfermedad y puede pasar desapercibida durante algún tiempo. Suelen descartarse otras patologías, tales como depresión (o psudodemencia) o problemas hormonales o infecciosos, que pueden empujarnos a creer que existe una demencia cuando en realidad no es así.

La enfermedad carece de marcadores biológicos, por lo que el diagnóstico se hace a través de la historia clínica y pruebas complementarias. Al paciente se le debe realizar una historia clínica completa, en la que es crucial la información que ofrece el familiar/cuidador principal.

Se realizarán baterías de test, que comprenden los aspectos neurológicos y psicológicos, para contrastar la existencia de deterioro cognitivo, examen neurológico completo y pruebas complementarias, como de neurología e imagen cerebral y análisis de sangre. El diagnóstico definitivo sólo se puede realizar a través del examen neuropatológico, es decir, por biopsia cerebral (no se realiza en la práctica clínica) o autopsia.

Los criterios diagnósticos más utilizados en la actualidad son los propuestos por el Instituto Nacional de Enfermedades Neurológicas y Trastornos de la Comunicación e Ictus (NINCDS), la Asociación de Enfermedad de Alzheimer y trastornos Afines (ADRA) y los de la Asociación Americana de Psiquiatría (DMS-IV).

En cualquier caso, este proceso diagnóstico es un camino largo y duro que, a menudo, se convierte en fuente de ansiedad e inseguridad para enfermos y familiares. Es importante tratar de informarse lo necesario y contar con apoyo durante el proceso.

Los síntomas y manifestaciones de la enfermedad de Alzheimer son variados, dependiendo, sobre todo, de la fase en la que se encuentre el paciente.

Síndrome Afaso - Apracto - Agnóstico

AFASIA: alteración del lenguaje.

APRAXIA: alteración de la gestualidad y de manipular objetos.

AGNOSIA: alteración del reconocimiento de los objetos, de las personas (caras), de lugares conocidos previamente, esquema corporal, de estímulos auditivos...

Amnesia

Alteraciones de la memoria de trabajo (capacidad de mantener temporalmente las informaciones y su manipulación), episódica (memoria de acontecimientos, eventos), semántica (memoria de conocimientos).

Alteraciones del comportamiento

Cambios de carácter, relaciones emocionales exageradas (muy positivas o muy negativas), ansiedad, depresión, abandono de las actividades, falsas creencias, alucinaciones, irritabilidad.

Deterioro de la capacidad de juicion y de razonamiento abstracto

Dificultad para organizar, planificar, evualación de la conducta en función de normas o criterios, dificultad en la toma de decisiones.

La demencia es una enfermedad de la inteligencia. Y estas enfermedades se caracterizan por un deterioro intelectual progresivo en personas de mentalidad madura. Este deterioro provoca no solo incapacidad mental sino también física; es lo que se conoce como declive de las funciones mentales superiores o cognitivas. El deterioro mental que caracteriza a las demencias tiene importantes consecuencias en la vida de las personas afectadas, ya que les dificulta, entre otras muchas cosas, tomar decisiones, recordar, retener las nuevas informaciones... La enfermedad de Alzheimer supone, además de la pérdida de las capacidades superiores, la pérdida de la autonomía del enfermo, ambas siempre relacionadas.

Esta pérdida de autonomía es la que va a suponer el mayor problema, puesto que, conforme la va perdiendo, más va a depender de su cuidador, hasta llegar a las 24 H diarias de total dependencia. Por ello, es importante adaptar el entorno a la etapa de deterioro del enfermo, a la vez que se refuerza su autonomía.

(ABVD)
ACTIVIDADES BÁSICAS DE LA
VIDA DIARIA

Lavarse, vestirse, continencia, WC, movilidad, alimentación

(AIVD)
ACTIVIDADES INSTRUMENTALES DE LA VIDA DIARIA

Hacer uso del teléfono, lavar la ropa, ir de compras, manejar dinero, preparar la comida, tener cuidado de la casa, utilizar los tansportes, etc

(AAVD)
ACTIVIDADES AVANZADAS DE LA
VIDA DIARIA

Viajes, aficiones, trabajo físico intenso, actividades laborales, deporte individual y de equipo, socialización y participación social.

Fase 1
Demencia Leve

Estadios 1, 2 y 3 de la escala de Reisberg.

Los primeros síntomas son leves e imperceptibles:

  • Ligera disminución de la memoria inmediata.
  • Cambios eventuales de comportamiento.
  • Descuido en el cuidado personal.
  • Problemas para expresar ideas simples.
  • Desconcierto espacial y temporal.
  • Alteraciones del sueño.

Fase 2
Demencia Moderada

Estadios 4 y 5 de la escala de Reisberg.

Se agravan los síntomas anteriores:

  • La alteración de la memoria reciente se agrava.
  • Tiende a rememorar el pasado.
  • Desorientación en el espacio, tiempo y a veces persona.
  • Puede tener reacciones violentas, agresividad injustificada o bien una labilidad aumentada.
  • Hiperactividad.
  • Fatiga fácil y necesita mucha estimulación.
  • Importante alteración del lenguaje(menos fluido, tiende a repetir, no encuentra la palabra adecuada).
  • Aparece apraxia del vestir, marcha, comer.
  • Puede tener temblores, contracturas musculares.
  • Deja de ser autónomo.

Fase 3
Demencia Grave

Estadios 6 y 7 de la escala de Reisberg.

  • Alteración generalizada de la memoria.
  • No reconoce a sus familiares o cuidadores más cercanos.
  • El lenguaje es incoherente, aparece mutismo, repetición de palabras sin sentido, alteración de la comprensión. Al final su lenguaje se limita a gruñir y a gritar (logorrea).
  • Comportamiento con reacciones incontroladas (llanto, risa), no comprende las situaciones ni explicaciones.
  • Alteración importante de la apraxia (no sabe vestirse, caminar,etc.).
  • Doble incontinencia.
  • Puede tener problemas para tragar.
  • La alimentación es cada vez más dificultosa.
  • Tiende al encamamiento, con trastornos motores, llagas, infecciones, etc.

Hoy por hoy, no existe un tratamiento curativo. El objetivo es ralentizar o frenar la progresión de la enfermedad. En el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, establecemos dos líneas paralelas y complementarias con respeto a la persona enferma: tratamiento FARMACOLÓGICO y NO FARMACOLÓGICO.

Tratamiento Farmacológico

Síntomas cognitivos

Hacen referencia a problemas de memoria, de orientación, de lenguaje, de atención, etc.

  • Tratamiento: En esta línea se encuentran fundamentalmente los anticolinesterásicos (Tacrina, donepezilo y rivastigmina) y otros (nootropos y neuroprotectores, antagonistas del calcio, antioxidantes, etc.).

Síntomas no cognitivos:

Hacen referencia a problemas del estado de ánimo, (depresión – ansiedad) problemas motores (deambulación, movimientos involuntarios,...) y alteraciones de conducta (agitación, agresividad, trastornos del sueño).

  • Tratamiento: El tratamiento es sintomático, y a cada paciente se le prescribirá el fármaco adecuado según la sintomatología que presente: ansiolíticos, neurolépticos, etc.

Tratamiento no farmacológico

De forma multidisciplinar, se actúa tanto sobre el paciente como del cuidador o familiar.

Respecto al paciente, sobre todo en las fases leves o moderadas de la enfermedad, se realiza tratamiento de estimulación cognitiva y física para intentar retrasar lo máximo posible la evolución de la misma.

En cuanto al familiar, la información y el apoyo social, familiar y emocional, son fundamentales para sobrellevar esta enfermedad.

Es en esta línea donde las Asociaciones de Alzheimer como la nuestra desarrollan sus tratamientos.